La ciudad del ópalo, Coober Pedy


A primera vista, no parece que haya nada interesante en esta ciudad. Según nos acercamos por la carretera interestatal A87 y a mitad de camino entre Alice Springs y Adelaide, comenzamos a ver unos montículos en el terreno que no sabemos a qué atribuirlos, ¿animales, minas,? Unos pocos km. más adelante recogemos la respuesta a nuestra pregunta. Se trata de minas de ópalo, ese mineral que dio notoriedad y fortuna a esta zona de terreno árida y sin vegetación y atrajo a miles de inmigrantes europeos (griegos, italianos, yugoslavos, españoles, etc) y estamos entrando en la ciudad de Coober Pedy, un nombre que deriva del aborigen “kupa piti” que significa “el agujero en la tierra del hombre blanco” .

Hoy en día, se pueden contar hasta 45 nacionalidades en la ciudad quizá más multicultural de Australia, donde no es exagerado decir que escuchar un acento australiano es la excepción.

La mayoría de las viviendas construidas en Coober Pedy están hechas bajo tierra, por dos razones, la primera es la proximidad al lugar de trabajo de los mineros y la segunda es metereológica, es decir que tanto en invierno como en verano la temperatura se mantenía constante.

La industria turística ha mantenido esta constante y hoy en día, tanto hoteles, como tiendas de recuerdos, museos y algunos restaurantes se encuentran bajo tierra. Incluso el campo de golf de la ciudad es sin hierba, pura tierra.

Es una sensación extraña al principio, pero si llegas en pleno verano austral, al entrar en alguna de esas “cuevas” lo entiendes enseguida y sobre todo lo agradeces.

Por cierto, si visitan Coober Pedy y creen que el paisaje les suena de algo, puede ser porque ha servido de escenario cinematográfico a diversas películas, entre ellas la afamada “Mad Max”.

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